miércoles, 25 de abril de 2012

Todo

Era. Simplemente era. Incontables eones desde su principio, y un final que quizá nunca llegaría. Quizá sin comienzo, quizá sin forma, se aburre en su eternidad, en su existencia negra e imperturbable. Decidió jugar consigo mismo. Toma una historia que él mismo crea, y juega, siendo una parte infinitesimal de ella. Fue uno de dos. Es el segundo de los dos. Se ama. Se desobedece. Se destierra. Es cada descendiente de los dos. Se asesina a sí mismo. Se conoce. Se volvió a amar, cientos de millones de veces. Se mata a sí mismo por amor. Se robó. Es el amo, el capataz, el esclavo. Se gobierna, se vuelve a robar. Camina entre sus filas. Vive cada vida como si fuese propia. 90 años para Él no son nada, y vive, una tras otra, siempre olvidándose que vivió la anterior, pero teniendo ese presentimiento. Se crea a sí mismo la ilusión de ser un ente individual, una parte menor en el todo que le tocó. Se divirtió viviendo cada una de las miserias que el mismo se creó. Hace sufrir a otros, sin saber (o sabiendo, acaso) que en otro momento de su no-tiempo se va a odiar. Se discrimina. No sabe (¿o si sabe?) que Él mismo se diseñó así, mediante métodos inentendibles para Él.
Lee su historia, y opta por no creerla. En cada pequeño momento se negó a creer que solamente Él es, que solamente Él existe, solo en la nada que contiene a su mente infinita. Desde su punto de vista, solamente es un puntito en la infinidad de seres a los que les dio el nombre de hombres. Pero también juega a ser roca, a ser árbol, a ser gacela, león, cemento, sol. Es todo, para poder entretenerse eternamente. Se adora incontables veces. De maneras enfermizas en ocasiones, de maneras bondadosas otras. Se negó, y se volvió a aceptar. Incapaz de darse cuenta, siempre pensó ser un ente individual, sin saber que la persona que lo amaba, la otra que lo cagaba y el de más allá que no lo conocía, era Él mismo. Y así sigue, por la inconmensurable eternidad. Siempre tomando forma nueva. Una vez escritor, una vez lector de su propia historia, que obviamente no cree. ¿Quién podría estar tan loco como para aceptar haber vivido tantos millones de vidas, y ser El ser?

1 comentario:

  1. Quizás el tiempo y espacio no existen y solo son creaciones nuestras (si es que es posible ocupar la palabra "nuestra" o cualquier plural después de leer esto). Y toda esta ilusión creada por mi mismo (usare el "yo" como sinónimo de "nosotros"), esta mentira perfecta, sirve para que todo pueda funcionar.

    Pensar que yo mismo cree conceptos que no existen y acabo de comentar algo que yo mismo hice y cuando lo lea de nuevo no recordaré haberlo escrito me revuelve un poco el cerebro...

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